La Luna es excepcionalmente extensa en relación a la Tierra: un cuarto del diámetro del planeta y 1/81 de su masa.[1] Es la luna más grande del Sistema Solar en relación al tamaño de su planeta (aunque Caronte es más extensa en relación al planeta enano Plutón).[2] La superficie de la Luna es menos de un décimo de la de la Tierra; cerca de un cuarto del área continental de la Tierra. Sin embargo, la Tierra y la Luna siguen siendo consideradas un sistema planeta-satélite, en lugar de un sistema doble planetario, ya que su baricentro, está ubicado cerca de 1700 km (aproximadamente un cuarto del radio de la Tierra) bajo la superficie de la Tierra.[3]
Varios mecanismos han sido propuestos para explicar la formación de la Luna hace 4.527 ± 0.010 mil millones de años. Esta edad es calculada en base a la datación del isótopo de las rocas lunares, entre 30 y 50 millones de años luego del origen del Sistema Solar.
[4] Estos incluyen la fisión de la Luna desde la corteza terrestre a través de
fuerzas centrífugas,
[5] que deberían haber requerido también un giro inicial de la Tierra;
[6] la atracción gravitacional de la Luna en estado de formación,
[7] que hubiera requerido una extensión inviable de la
atmósfera para disipar la energía de la Luna, que se encontraba pasando;
[6] y la co-formación de la Luna y la Tierra juntas en el
disco de acreción primordial, que no explica la depleción de hierro en estado metálico.
[6] Estas hipótesis tampoco pueden explicar el fuerte
momento angular en el sistema Tierra-Luna.
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